Canadá-Madrid

10 oct. 2014

La semana pasada os conté la primera parte de nuestro viaje a Canadá este verano. Si os habéis quedado con ganas de más, os traigo la segunda entrega! 

Al comienzo de la segunda semana, cogimos el coche y condujimos hacia el este del país. Destino: Charlevoix. Habíamos alquilado (y cuando digo "habíamos" me refiero en realidad a que nuestros amigos amablemente se ocuparon de buscar y alquilar) una preciosa casa escondida entre pinares y con vistas al río San Lorenzo. Cuando te asomabas a la terraza parecía que estabas viendo literalmente el mar y es que porque le llaman río pero de río, de los que nosotros estamos acostumbrados a ver, tiene bien poco. Nuestra casa tenía una gran terraza donde seguimos con nuestra recién adquirida tradición de desayunar como reyes y en esa terraza había una jacuzzi del que hicimos buen uso tras las largas jornadas de excursiones o palizas en bici.

Hice miles de fotos desde el coche (algunas insalvables ya os imaginaréis) pero era difícil contenerse con todas esas casitas de colores apareciendo por delante de mi ventanilla. 
















Hicimos excursiones y rutas de las que disfrutamos tremendamente porque allá donde miraras veías algo que merecía la pena. Yo soy muy urbanita y estoy muy acostumbrada a viajar siempre a grandes ciudades, así que tenía ganas de un viaje de más naturaleza. Canadá fue la mejor opción!











Y vino el plato fuerte del viaje: el avistamiento de ballenas. Todos estábamos emocionadísimos y tengo que reconocer que a mí me conmovió más incluso de lo que pensaba. Y es que el día amaneció despejadísimo y fuimos afortunados de ver desde nuestra zodiac una beluga, numerosas focas, una ballena jorobada y una ballena azul!! Todavía alucino al recordarlo y es que a ver, la ballena azul es el animal conocido más grande del planeta. Sólo su lengua pesa 4 toneladas (más o menos como un elefante!) y al día de haber nacido ya mide más de 8m. No me digais que no es para considerarse afortunado...








Pasamos un día también en el Parque Nacional des Grands-Jardins, acampada incluída. Creo que nunca he visto tantas estrellas en mi vida o al menos me gusta recordarlo así :)





Fotos: The Sad-Eyed Girl

Ha sido una experiencia increíble, además de por lo que hemos visto y vivido, sobre todo por las personas con las que hemos tenido la suerte de compartir todo esto. Nos quedamos con un gran recuerdo y les damos mil veces las gracias por hacernos sentir como en casa. 

Creo que haré un tercer post sobre Canadá en el que os recomendaré cafés, tiendas y planes de los que disfrutamos nosotros, sobre todo en Montreal, por si alguno planea un viajecito próximamente.

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